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jueves, 17 de junio de 2010

La nueva era: la astrología, el orientalismo, la magia y las pseudociencias


Autor: Lic. José María Baamonde | Fuente: Fundación S.P.E.S.

En el marco del Congreso Manipulación psicológica, grupos sectarios y otros movimientos alternativos se dijo que....

"El éxito de la Nueva Era es poner comercialmente y al alcance de cualquiera, una experiencia mística sensible y a medida del consumidor", sin la dificultad que entrañaría la experiencia espiritual cristiana propia de nuestros grandes místicos.

Con estas palabras se refirió el psicólogo clínico argentino, especializado en el estudio de los nuevos movimientos religiosos, José María Baamonde, a este fenómeno de "espiritualidad difusa" que ha logrado en los últimos años un gran alcance.

Baamonde es asesor de la Conferencia Episcopal Argentina en asuntos vinculados al fenómeno sectario y profesor de Psicología en la Universidad San Pablo-CEU, de Madrid. En 1989 fundó la Fundación SPES (Servicio para el Esclarecimiento en Sectas y nuevos movimientos religiosos), y en la actualidad es el director de su área de Documentación e Investigaciones.

En el marco del Congreso "Manipulación psicológica, grupos sectarios y otros movimientos alternativos", que se celebra ayer y hoy en la Universidad Autónoma de Madrid, Baamonde pronunció una conferencia titulada "La permeabilidad de la New Age en las religiones".

Según el experto, un elemento fundamental de la "New Age" es la autodivinización del hombre, que se produce en tres pasos:

"Dios está dentro de mí;
Dios y yo somos una misma conciencia;
yo soy Dios".

Baamonde aplica este proceso (que le recuerda la tentación diabólica bíblica "seréis como dioses") al Método Silva de Control Mental, práctica típica de esta nueva espiritualidad y que "es practicado incluso por algunos sacerdotes y religiosas".

Baamonde explicó que "la New Age o Nueva Era no es una secta en sí, sino un movimiento sincretista de características socioculturales muy amplias y con contenidos gnósticos y esotéricos, del que participan cientos de grupos distintos, registrando algunos de ellos características sectarias".

Entre sus componentes, destacó la astrología, el orientalismo, la magia y las pseudociencias. "Definida por sus seguidores como una verdadera conspiración, la New Age o Nueva Era forma una intrincada red de individuos, movimientos, instituciones, medios de comunicación social y empresas, que pretenden un despertar a una nueva conciencia planetaria a partir del tercer milenio", dijo.

Aunque la Nueva Era no se presenta como una religión, "posee un alto contenido religioso". Según este experto, "dice reconocer todos los credos y manifiesta su admiración por la figura de Cristo, pero la reduce e iguala a muchos otros personajes, presentándolo como un iluminado más, o uno de los tantos Maestros Ascendidos".

Los adeptos de este gran movimiento "rescatan la figura de Cristo, pero la subvaloran asignándole igual posición que otros pensadores o divinidades de otras religiones. De esta manera Cristo no es el Hijo de Dios, el Mesías, el Redentor, sino simplemente un Maestro más, que desarrolló una actividad iluminadora para un periodo específico de la historia, como lo habrían sido Buda, Mahoma, Krishna, Saint Germain, Kuthumi Djwal Khul, etc."

Se trata de una religiosidad totalmente individual: "la Nueva Era ofrece un vago espiritualismo gnóstico, donde la salvación se lograría sólo por el conocimiento y no por la fe o la conducta. De esta manera propugnan un crecimiento espiritual sin atenerse a dogmas o sacrificios de ningún tipo, sino tan sólo escuchando la voz interior².

Baamonde afirma que la Nueva Era es "el gran desafío para la sociedad del presente siglo" precisamente porque "enarbola banderas tales como el pacifismo, la hermandad universal y la ecología, que difícilmente pueden ser impugnadas por el común de una sociedad que carece cada vez más de una verdadera formación".

Alertó también de "la capacidad que tienen las concepciones nuevaeristas para ir impregnando sutilmente, incluso, a practicantes de las religiones clásicas o tradicionales, incluyendo la católica". A este respecto, recordó las siguientes palabras de Juan Pablo II a un grupo de obispos de EE.UU. en 1993: "Las ideas de la New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes, que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia".

Baamonde lo demuestra con una encuesta de la Fundación SPES, hecha a mil noventa y ocho jóvenes de ambos sexos, de cuarto año de colegios secundarios católicos de Capital Federal, Gran Buenos Aires y ciudades del interior de Argentina. Se seleccionaron seis de los principales temas de la Nueva Era: ovnis y extraterrestres, magia y maleficios, reencarnación, astrología, comunicación con los muertos y adivinación, y se les preguntó a los jóvenes por su grado de creencia y adhesión, y por el medio de acceso a estos asuntos.

El resultado fue que todos superaron "el 50 % de adhesión por parte de los alumnos encuestados", alcanzando un porcentaje superior los ovnis, y el inferior la creencia en la reencarnación; aunque "pese a los elevados porcentajes en la adhesión a los temas consultados, sólo una minoría le concedió fundamentos científicos". En lo que se refiere a los medios a través de los cuales los jóvenes toman contacto o conocimiento de las temáticas enunciadas, "mayoritariamente han sido señalados la televisión y los libros y revistas".

En base a estos datos, Baamonde cree que "es manifiesto que la desorientación respecto a las temáticas incluidas en el presente estudio, no sólo afecta a los jóvenes sino también a las familias, reforzando la convicción en la importancia de la implementación de una catequesis familiar".

"A través de diversas organizaciones, programas educativos, libros, revistas, programas radiales y televisivos, la New Age va ganado adeptos día a día con el objetivo final, según sostienen, de borrar las fronteras universales, para lograr la creación de una suprarreligión donde el hombre sea el Alfa y el Omega, el principio y fin de todas las cosas, logrando así una caricatura de la religión: ya no es el hombre el creado a imagen y semejanza de Dios, sino Dios, el creado a imagen y semejanza del hombre", concluyó.

(fuente: Catholic.net)

2 comentarios:

  1. Has tocado un tema muy delicado Susana. Estas experiencias mal llamadas místicas están florenciando muy de prisa. Hace unos 15 días vino una señorita pretendiendo entrar en nuestro monasterio, decía que tenía vocación. Tras examinarla, vi que tenía graves trastornos, estuvo en una secta que actualmente la persigue, entran en su cana , le drogan la comida etc. Toda una idea persecutoria al máximo y el monasterio le parecia un refugio.
    Mucho cuidado con esas técnicas de relajación , meditación y misticismo. Me huelen mal.
    Un abrazo
    Sor.Cecilia

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  2. Es cierto, querida Sor.Cecilia. Por aquí abundan los vendedores de soluciones instantáneas, y por sobre todo, los que dicen que "somos Dios". Comparto plenamente su apreciación, y qué terrible lo que me cuenta.
    Un abrazo!
    Susana

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