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domingo, 27 de febrero de 2011

No cansarnos de orar



Dice el Padre Larrañaga: En una ciudad de México me pidieron que fuera al hospital a visitar a una mujer de 35 años, madre de cinco niños entre dos y doce años, que por una intervención quirúrgica mal hecha estaba agonizando y estaba en coma. Fui a su habitación en la clínica. La joven madre tenía todos los síntomas del estado de coma: inmovilidad absoluta, no oía ni miraba, respiración dificultosa con aparatos especiales. Al lado, el marido lloraba. En medio de una pena difícil de medir comencé a improvisar en voz alta, con fervor, una oración de abandono, expresándome con toda el alma, poniéndome en el lugar de la agonizante.

Al terminar la oración, la joven madre no dio la más pequeña señal de reacción. Efectivamente, estaba en coma profundo. Al mes y medio, estando yo en otra ciudad, me comunicaron que la señora estaba en casa con sus cinco hijos completamente restablecida y feliz. Manifesté mi deseo de saber qué había pasado y la señora me hizo llegar las siguientes informaciones: Ella había oído todo cuanto había dicho. Y había asumido con emoción y fervor la actitud de abandono que le dio una completa tranquilidad y paz. Como consecuencia de tanta paz, según los médicos, pudo comenzar un ascenso en el proceso de su restablecimiento hasta llegar a sanarse completamente.

Oremos ahora con total confianza y abandono:

Toma mi corazón, Jesús del alma mía,
tan pobre como es, es todo para Ti.
Con él te quiero dar, por manos de María,
todo lo que ahora soy y todo lo que fui.
En tu misericordia arrojo mi pasado,
dejo a tu providencia mi porvenir, Señor.
El momento presente sólo me he reservado
para emplearlo siempre en probarte mi amor.
Toma mi corazón, es tuyo, todo tuyo.
Me abandono en tus manos para siempre.
Amén.


(extraído de www.libroscatolicos.org
La Oración del Corazón)

2 comentarios:

  1. Me encanto, hermosa oración.
    Gracias Susy!!

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  2. Me alegro mucho, querida María. Gracias a vos, por pasar por aquí, abrazo!

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