JESUCRISTO ES EL SEÑOR!!!!!
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martes, 7 de agosto de 2012

Santa Ana

Santa Ana, mujer admirabilísima, fue la Santa madre de la Excelsa y siempre Virgen María, es decir, también la Abuela de Jesús...junto a San Joaquín, su Santo esposo, acompañaron a la Dulce María en sus primeros años hasta su presentación en el Templo, donde la dejaron para cumplir su promesa a Dios de consagrarla a Él. Aleluya! Recordemos a Santa Ana en nuestras oraciones, y tengamosla por fiel intercesora nuestra también, porque está muy cerca del Señor y de nuestra Madre en el Cielo, junto a San Joaquín y San José.


Oremos:



Responsorio de Santa Ana:

Si buscas esos dones celestiales 
que el Hijo de la Virgen bien amada
da de un modo especial a los mortales,
por medio de Su Madre Inmaculada,

Ruega a Santa Ana y verás propicio el albo lucero;
y si acudes a Santa Ana con tus súplicas y ruegos,
no serán desatendidos, no serán vanos, por cierto.

Y si tu corazón fuera invadido por la amarga tristeza,
y si los males del cuerpo te afligieren,
o la adversa suerte te combatiere ay! implacable,
Ruega a Santa Ana y verás propicio el albo lucero;
y si acudes a Santa Ana con tus súplicas y ruegos,
no serán desatendidos, no serán vanos, por cierto.

Si perturbada fuera la apacible tranquilidad,
la paz dulce del alma,
y si tu pecho agitan los pesares
y espíritus malignos le amenazan,

Ruega a Santa Ana y verás propicio el albo lucero;

y si acudes a Santa Ana con tus súplicas y ruegos,
no serán desatendidos, no serán vanos, por cierto.




(del librito Gloriosa Santa Ana, 1944)

Consagración a nuestra Madre













Oh, Señora mía! 
Oh, Madre mía!
Yo me ofrezco todo a Vos.
Y en prueba de mi filial afecto
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua, mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
Oh Madre de bondad!
guárdame y defiéndeme como cosa y posesión Vuestra.
Amén.

El Aviso

En estos tiempos de tribulación, donde en tantos lugares podemos leer sobre el Aviso que el Padre permitirá que tengamos para acercarnos a Él definitivamente, es necesario que tomemos conciencia de los graves momentos que estamos viviendo. De la confusión que reina, de la inseguridad que avanza, de la multitud de pecados que invaden la tierra...pero para que actuemos, y decidamos cambiar de vida y de pensamientos, y nos enfoquemos en lo importante: salvar el alma! 

No sabemos cuándo ocurrirá esto. Sólo sabemos que hoy estamos aquí, porque de verdad hoy es todo lo que tenemos. Vivir con la Esperanza y la Fe a los que nos llaman Jesús y nuestra Madre, seguir caminando con los ojos fijos en Cristo, y no ver hacia atrás. 

Estamos llamados a orar e interceder, con más fuerza que nunca, sin desmayar, por aquellos que aún no conocen a Jesús, por los que lo han olvidado, por los que siguen al dios dinero, al dios poder, al dios de la guerra, al dios de la división, por las familias que hoy se separan, por los niños que están en los vientres para que no sean abortados, por los que sufren las inclemencias de las fuerzas naturales, por quienes no tienen techo, por los que no tienen agua ni alimento...por los casi 13 millones de personas que en el Cuerno de África están en riesgo de morir de sed, por los sacerdotes y religiosas y personas consagradas que abandonan el Camino, por el Papa, por la Santa Iglesia Católica, por cada país de este mundo, por sus gobernantes, por la paz.

Consagremos a nuestras familias al Corazón Inmaculado de María, y pidamos al Padre, en el Nombre de Jesús, que nos ayude a vivir como pequeños, confiados en que nos lleva de Su Mano, sin miedo.

Ave María Purísima!
Sin pecado concebida.
Jesús, en Vos confiamos!
Amén.