JESUCRISTO ES EL SEÑOR!!!!!
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Me acompañan:

domingo, 1 de mayo de 2011

Día de la Divina Misericordia



Coronilla de la Misericordia (santa Faustina Kowalska)


Padre Santo, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.


Por su dolorosa Pasión,

ten misericordia de nosotros y del mundo entero (10 veces).


al finalizar la Coronilla:


Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal

ten misericordia de nosotros y del mundo entero (3 veces)

Jesús, en Vos confío.



1° de Mayo de 2011



Aún se te extraña, querido Juan Pablo II.


Hoy la Fiesta en el Cielo será grande, ciertamente, porque serás proclamado Beato! Querido nuestro!! Cuánta alegría!!


Ayúdanos, Papa peregrino, intercede por nosotros.

Por los que no conocen a Jesús, para que lo conozcan;

Por los que están sufriendo todo tipo de pesares, para que encuentren paz;

Por los enfermos, por la salud de su cuerpo, alma y mente;

Por nuestro convulsionado mundo, por nuestra verdadera conversión.


Gracias, Dios Padre, por haber dispuesto para nosotros el haberlo conocido, tener tan grande honor...


Gloria a Tí, Santísima Trinidad!

Beato Juan Pablo II




El mendigo que confesó a Juan Pablo II





Hace un tiempo, en el programa de televisión de la Madre Angélica en EEUU (EWTN), relataron un episodio poco conocido de la vida de Juan Pablo II.



Un sacerdote norteamericano de la diócesis de Nueva York se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma, cuando, al entrar, se encontró con un mendigo. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dió cuenta de que conocía a aquel hombre. Era un compañero de seminario, ordenado el mismo día que él. Ahora mendigaba por las calles.



El cura, tras identificarse y saludarle, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Quedó profundamente estremecido.



Al día siguiente el sacerdote llegado de Nueva York tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa que podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre. Al llegar su turno, sintió el impulso de arrodillarse ante el Santo Padre y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario, y describió brevemente la situación al Papa.



Un día después recibió la invitación del Vaticano de cenar con el Papa, en la que solicitaba llevara consigo al mendigo de la parroquia. El sacerdote volvió a la parroquia y comentó a su amigo el deseo del Papa.



Una vez convencido el mendigo, le llevó a su lugar de hospedaje, le ofreció ropa y la oportunidad de asearse.


El pontífice, después de la cena, indicó al sacerdote que los dejara solos, y pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, impresionado, le respondió que ya no era sacerdote, a lo que el Papa contestó: "una vez sacerdote, sacerdote siempre". "Pero estoy fuera de mis facultades de presbítero", insistió el mendigo. "Yo soy el Obispo de Roma, me puedo encargar de eso", dijo el Papa.



El hombre escuchó la confesión del Santo Padre y le pidió a su vez que escuchara su propia confesión. Después de ella, lloró amargamente. Al final, Juan Pablo II le preguntó en qué parroquia había estado mendigando, y le designó asistente del párroco de la misma, y encargado de la atención a los mendigos.



Fuente: Solidaridad.net


(gracias a mi querida hermanita, María José!!)